La eterna pregunta de todos los que consiguen guardar algunos pesos para ahorrar.
Qué pregunta. Veamos las cotizaciones de diversos activos -acciones, bonos, commodities, moneda extranjera- hace un año atrás, y las del día de hoy. La diferencia de cotización, en porcentaje, es el rendimiento anual - o cuánto más vale ese activo hoy respecto a un año antes.
Empecemos por la pregunta de qué no hay que hacer, cuya respuesta es obvia: quedarse con los pesos. La inflación es un impuesto no legislado; el Banco Central te saca valor de los pesos de tu bolsillo ampliando la cantidad de dinero y causando la suba de los precios. Quedarse con los pesos destruye tu riqueza en casi la mitad (40%) por año. Esto es, con la misma cantidad de pesos tenés un 40% menos de bienes y servicios dentro de un año.
Primera conclusión: quedarse con los pesos es la peor opción en términos de rentabilidad.
¿A qué podemos recurrir, entonces?
1) La opción más común para la clase media argentina es, claro está, el plazo fijo. No es difícil de contratar, es bastante seguro en pesos (a diferencia de los 2000-2001). Ahora, ¿es rentable? La respuesta es no. La tasa BADLAR, que mide el promedio de tasas de plazos fijos de 30 a 35 días (para más de un millón de pesos, bueno, pero no son muy distintas), estaba en 18.5% hace un año. Colocando $1000 hace un año en plazo fijo, produciría hoy $1185. Sin embargo, necesitarías $1400 para poder comprar exactamente la misma cantidad de bienes y servicios. En términos de poder de compra, perdiste un 20%.
Hacia abril-mayo hubo un pico en la tasa de interés, que llegó a tocar 27-28%. Sin embargo, those days are long gone: hoy está en 20%.
Los pros del plazo fijo: es una de las opciones más accesibles para cualquier persona común, y es mejor que quedarse con billetes en el bolsillo. Pero si la intención es ganarle a la inflación, bueno, se pierde.
2) La otra opción masiva: el dólar. Por estos días el blue se mantiene (policialmente) en $14,70, pero hace dos semanas tocaba $16. A ese precio, otorgaba una rentabilidad anual de 65%. Por estos días, sin embargo, tanto el oficial como el blue han tenido aproximadamente la misma rentabilidad, levemente superior a la inflación.
¿Es conveniente el dólar? Depende. Tarde o temprano, el tipo de cambio ajustará por inflación. En el peor escenario, el peor de los mundos posibles, sólo se gana la tasa de inflación. Mucho más rentable que un plazo fijo.
3) ¿Qué hace un ahorrista con más opciones en la mano? Compra una cartera de activos financieros: acciones y bonos. Una acción es un derecho sobre una porción del capital de una empresa. Un bono es una promesa de pago futuro, con interés. (Wikipedia lo explica más detalladamente).
La verdad es que hay cierto optimismo en el mercado de acciones en lo que va del año. En bonos la cosa está un poco más complicada, después del default.
Algunos dicen que el mercado sube por las expectativas post-2015, otros porque el mercado está inflado para comprar dólares "contado con liquidación". El contado con liquidación es una maniobra financiera donde se compran activos argentinos, se transfieren al exterior en cierta proporción, y se venden a dólares contantes y sonantes.
Comparado con un año atrás, un inversor que hubiera comprado acciones del sector petrolero y bancario, hubiera tenido una rentabilidad muy superior a la inflación. No está claro cuál va a ser la tendencia de ahora en más, pero es probable que continúen las buenas expectativas.
4) Commodities. En el cuadro sólo está el oro, opción recurrente para algunos. A U$D 1230.80 la onza en el mercado internacional, el oro sigue bastante estable. En el mercado local, es una forma de "atar" tu activo a la inflación: si suben los precios, también va a subir el precio del oro. Por ahora, lo ha hecho por encima de la inflación (65%).
5) Otros: el mercado inmobiliario. Hoy por hoy, está prácticamente frenado. Pero es otra clásica opción de los argentinos ("el ladrillo dura más que el papel"). Sin embargo, los precios siguen estables, en términos de dólares.
Por supuesto, hay muchas más opciones que requieren de tiempo y ganas de aprender. Pero están ahí, al alcance de la mano de la mayoría de los ahorristas. En tiempos en que los precios vuelan, no es mejor un peso en la mano.
Prendés la radio a la mañana. ¿De qué están hablando? Probablemente, de la inflación. Y con razón: tomando las cifras del Congreso, Argentina tiene hoy una tasa de inflación de 38.9%, lo que nos ubicaría terceros en el mundo después de Venezuela (60.9%) y Sudán (46.8%).
Esto es, en promedio (en realidad, un promedio ponderado), los precios de los productos que consumen las familias son hoy 38.9% más caros que hace un año. Y no, esto no es normal. O, digamos, sí, pero no debería serlo.
¿Qué es lo que hace que los precios suban? ¿Son las empresas? ¿Es el gobierno? ¿Es Coto? ¿Por qué la inflación aparece y desaparece en la Argentina? ¿Por qué, si uno cruza la frontera hacia otro país, los precios no suben?
Hay suficiente consenso en el mundo económico sobre la respuesta: la causa de la inflación es monetaria, por lo menos en el largo plazo. Las empresas, en general, no pueden hacer mucho para cambiar el nivel de precios de toda la economía.
Supongamos que vamos al mercado en la plaza central de un pueblo, donde hay una variedad de comerciantes dispuestos a vendernos sus productos a un precio determinado. Todos los días cientos de personas asisten al mercado e intercambian billetes por productos. Los comerciantes hacen lo inverso: aceptan billetes a cambio de sus productos.
¿Por qué aceptan un pedazo de papel a cambio de sus valiosas manzanas o chocolates? Después de todo, se trata sólo de un pedazo de papel con un número escrito en él. Básicamente, lo hacen porque saben que con ese mismo papel, ellos pueden ir a comprar otros bienes a los demás comerciantes, o devolver deudas, o pagar impuestos. En otras palabras, todos aceptan los billetes porque confían en que los demás también lo harán a la hora de cambiarlos por bienes o servicios.
Centrémosnos en, por ejemplo, un vendedor de flores, y digamos que toda la economía es su negocio. El florista tiene, en total, 100 flores para vender. Todos los días sus clientes (que son muy románticos) le compran sus flores a $10 cada una. Es decir, en nuestra "economía" hay 100 * $10 = $1000. Hay tres cosas, entonces, que importan: la cantidad de flores, la cantidad de dinero, y los precios. Podríamos resumirlo así: hay una cantidad determinada de bienes (productos) que se producen para vender, y hay una cantidad determinada de dinero para comprarlos.
¿Qué tiene que ver esto con la inflación? Supongamos que un buen día la imprenta de nuestro pueblo imprime $1000 más, que empiezan a circular (a gastarse distintas veces en el mercado). Pensemos únicamente en el vendedor de flores, que al día siguiente le llegarán esos $1000. ¿Qué pasa si sigue vendiendo a $10 cada flor? Efectivamente, se quedará sin flores, como lo que pasaba en el post anterior.
La cantidad de dinero aumentó a $2000 ($1000 que había + los $1000 que se imprimieron). A esos precios, sin embargo, el florista encuentra que vendiendo sus flores a $20 vende exactamente la misma cantidad: 100 flores. Vendiendo a un precio más bajo, se queda sin flores. Vendiendo a un precio más alto, se quedará con flores sin vender. Cada vez que aumente la cantidad de pesos en la economía, los precios subirán, porque sólo hay una cantidad limitada de productos.
¿Es culpa del florista? En realidad, no. El florista podría, técnicamente, seguir aumentando sus precios. Pero a esos precios más altos, la gente simplemente no posee suficiente dinero para comprar sus flores, y se quedará con flores sin vender. Los precios que eligirá son aquéllos que le permitan vender todas sus flores. O, en otras palabras, aquellos que igualen la cantidad de dinero que la gente gasta con la cantidad de productos que tenga para vender.
En la realidad, es un poco más complicado. La economía tiene muchos mercados y "negocios de flores", y también está rodeada de otros países que poseen otras economías que interactúan con ella. Pero, no sorprendentemente, pasa lo mismo que en el caso del florista. En Argentina, las subidas de precios están muy asociadas a aumentos en la cantidad de pesos "dando vueltas", es decir, circulando y gastándose.
Pero, ¿de dónde salen todos estos pesos? ¿Por qué aumenta la cantidad de dinero en la economía? En la realidad, el organismo encargado de regular la cantidad de pesos en la economía es el Banco Central de la República Argentina (BCRA).
Puede crear pesos para comprar dólares. Las reservas del BCRA, tan mencionadas en las tapas de los diarios, crecen o decrecen a medida que se venden o compran dólares. Si el BCRA quiere aumentar las reservas, debe comprar dólares a los que los tienen. Y para eso, debe comprarlos con pesos recién creados. Si vende dólares, hace el camino opuesto: saca pesos de las manos de la gente, y les entrega dólares.
Sin embargo, y hoy en día, la principal causa de creación de pesos es el Estado nacional, que es deficitario fiscalmente. Es decir, lo que recauda en impuestos es menor a lo que gasta. ¿De dónde saca la diferencia? Le entrega un papel al BCRA que dice "yo, Estado nacional, te voy a pagar $1000 más un poco de interés, dentro de un año". A cambio, el BCRA le entrega $1000 recién creados.
Al día de hoy, el Estado nacional le debe al BCRA $217.900.000.000. Una cantidad, por lo menos, importante. Es, aproximadamente, la mitad de la base monetaria de toda la economía.
Si el Estado sigue este camino, es previsible que siga habiendo una inflación muy alta. Si se crean pesos y se ponen en circulación para gastar, indefectiblemente subirán los precios.
Lo que pueden tratar de hacer, entonces, es controlar los precios: los famosos Precios Cuidados. El gobierno emite una orden "el producto X debe valer el precio Y". Sin embargo, recordemos lo que le pasa al florista cuando los precios no se ajustan a la cantidad de dinero: se queda sin flores. Es entonces cuando la cosa se pone más fea. Y esa es la peor cara de la inflación.
El dólar blue acaba de tocar $15.65 y está por llegar a $16. ¿Por qué si voy a una cueva lo consigo a $15.65 y en el mercado oficial -al que muy probablemente no puedas acceder- a $8.45? ¿Es mucho $15.65?
La respuesta (resumida) es: uno está controlado, con un precio que el Estado busca, y el otro no. Probablemente, el blue o ilegal esté más cerca del valor verdadero que tendría el dólar si hubiera un sólo mercado.
Si te interesa, podés seguir leyendo la respuesta larga.
Supongamos que vamos al casino. ¿Qué tenemos que hacer primero? Cambiar nuestros pesos por fichas, ya que dentro del casino sólo se pueden usar fichas. Está claro el primer punto de nuestro (digámosle así) análisis: afuera del casino, sólo se pueden usar pesos. Dentro del casino, sólo se pueden usar fichas.
Hay, entonces, dos "flujos" de cambio. Si uno entra al casino, debe cambiar pesos por fichas. Si uno sale del casino, debe cambiar fichas por pesos.
Argentina, en términos de dólares, es un casino. (Sí, bueno, también es un país poco serio, pero eso es otro tema). Si uno quiere entrar dinero a Argentina, debe cambiarlo a pesos si quiere comprar cosas -por lo menos legalmente-. Si suponemos que no hay otras monedas, al sacar dinero de Argentina uno debe cambiar sus pesos por dólares.
Vayamos al punto central de la cuestión: ¿a qué precio se cambian fichas por pesos? Supongamos que todas las noches entran 1000 jugadores al casino, y cambian en total $100.000 por fichas (todas las fichas son iguales). El casino tiene 10000 fichas, y las vende a $10 cada una. Le alcanza justo para cambiar todos los pesos que le entran por fichas.
Hay un "valor de cambio" de las fichas. Uno tiene que pagar 10 pesos si quiere una ficha, y si vende una ficha obtiene 10 pesos.
Supongamos que afuera los clientes están creciendo económicamente y, de repente, entran 2000 clientes una noche, que gastan en total $200.000. ¿Qué hace el casino? Tiene dos opciones.
1) Subir el precio de las fichas. El dueño del casino, que es inteligente, se da cuenta que no alcanzan las fichas y sube el precio a $20. En este caso, todo funciona bien: todos los clientes que querían fichas se quedan con las fichas.
Ningún cliente tiene incentivos para vender sus fichas a otros, ya que todos pueden ir y cambiarlas directamente en la caja registradora.
2) Seguir vendiendo fichas a $10. ¿Qué pasa? Sólo hay 10000 fichas. Si los $200.000 vienen a comprar fichas, nos quedamos sin fichas y $100.000 se quedan "insatisfechos", sin comprar fichas.
Sin embargo, los jugadores que lograron comprar fichas no son tontos. Algunos compran a $10, y van a un rincón escondido a venderle sus fichas a aquéllos que no llegaron a comprar fichas. Llamemos a esto el mercado blue de fichas. ¿A qué precio? Evidentemente, por encima de $10, ya que si no no venderían las fichas en el mercado blue, sino en la caja registradora del casino.
Cuantos más clientes insatisfechos no puedan comprar a $10, más clientes con más pesos irán a la esquina a comprar fichas blue, y va a subir el precio blue. Los que cambian fichas en el rincón, se irán contentos a sus casas con más pesos de los que entraron al casino.
Algo es claro, sin embargo. El casino puede decidir seguir ignorando que ahora hay $200.000 y no $100.000, pero no puede controlar el precio de las fichas en la esquina blue. El deseo de los jugadores de casino de entrar y gastar todo su sueldo en la ruleta está más allá de lo que pueda hacer el dueño del casino. Él sólo puede decir cuánto cuesta una ficha. Si no se fabrican más fichas, no queda otra que subir el precio, o restringir la cantidad de clientes que entran al casino. Caso contrario, el casino quiebra.
¿Cuánto vale realmente una ficha? Bueno, es claro que $10 es el precio "de forma", pero el precio blue nos muestra la verdadera "escasez" de las fichas. Si sobran pesos, y sube el precio blue, nos está mostrando que hay demasiados clientes y demasiados pesos para esa cantidad de fichas.
En el caso argentino, las fichas serían los dólares. Lamentablemente (bueno, depende) la Argentina no puede fabricar fichas-dólares. Argentina tiene que vender cosas al exterior para conseguir fichas-dólares, pero también gasta para traer cosas del exterior pagando con fichas-dólares, ya que afuera de Argentina sólo se puede pagar con fichas-dólares.
La cantidad de pesos ha crecido enormemente en los últimos años (en otro post discutiremos el problema de esto), pero se ha frenado la cantidad de fichas-dólares que la Argentina puede conseguir. Entonces, decidió seguir vendiendo al precio que venía vendiendo las fichas-dólares (o siguió vendiendo fichas a $10). El problema es que las fichas-dólares se agotan, porque a ese precio, hay demasiados pesos por ficha.
El mercado blue de fichas-dólares está en $15.65. ¿Es ese el valor real? Probablemente, no. Pero muestra que por cada dólar en el mercado blue, los clientes efectivamente prefieren pagar $15.65 para comprarlo antes que quedarse con los pesos. En ese sentido, se acerca mucho más a un valor que refleja cuántos pesos por dólar hay.
El Banco Central tiene 28.394 millones fichas-dólares (al día de hoy, y se puede discutir un poco). En papel, hay 402.000 millones de pesos. Si quisiéramos ir y cambiar todos los pesos por fichas-dólares, tendríamos que hacerlo teóricamente a $14.16 (al día de hoy).
Puede ser que $15.65 sea alto. No lo sabemos, y nadie puede saberlo, porque la única forma de saber cuántos pesos hay por cada ficha-dólar es abriendo la caja registradora y dejando que el precio de las fichas se decida abiertamente. Mientras tanto, sólo podemos controlar con un cepo cambiario cuántos clientes pueden comprar fichas-dólares y hacer malabares para que los otros clientes no consigan fichas-dólares.
Porque, recordemos, si seguimos vendiendo al mismo precio, se acaban las fichas y el casino quiebra. Y no queremos eso.